El debate teórico en 6,7,8

El 24 de mayo del 2011, Beatriz Sarlo participó en 6,7 y 8. Por supuesto, eran siete contra una. No solo estaban los columnistas de siempre, sino que también fueron reforzados con dos de los escuderos principales en el campo mediático, Ricardo Forster y Gabriel Mariotto. A pesar de todo eso, la Sarlo estuvo allí y fue una brisa de aire fresco.

El informe que la producción del programa preparó para enmarcar el debate fue sobre la supuesta “invisibilización de los indignados españoles por los grandes medios de ese país”, con el frame “la estigmatización de los medios españoles”. Se tomaban declaraciones críticas de los medios en la Plaza del Sol: “estamos hartos de los grandes grupos de comunicación, nos engañan, nos manipulan”.  Se mostraban las imágenes de la toma en que estudiantes tomaron un canal de televisión de Murcia, y gritaban “Televisión=Manipulación”. Fue, como muchas veces un informe manipulador: para representar la cobertura de la televisión española, se emitían opiniones de columnistas de la derecha más recalcitrante, sobre todo el delirante Federico Jimenez Losantos. De allí, el informe pasó a la competencia en Argentina entre el grupo CEI y Clarín durante la década del noventa. Y concluyeron el informe repitiendo una declaración de un indignado en la Puerta del Sol que dijo: “los grandes medios están pagados por el capital y dicen lo que su jefe les manda y su jefe es el mercado”. El informe no podía hacer una mescolanza más manipuladora.

Fue interesante como se hizo teoría sobre los medios en el debate sobre el informe. Aquí el registro de la disputa teórica:

(1) Sobre la autonomía de los medios.

Sarlo: “Hay una lógica periodística que obliga al periodismo a cubrir de una manera que no es exactamente como está reflejado en el informe de 6,7,8. Aún en los medios más imbricados con el más despiadado capitalismo la lógica periodística obliga a cubrir. Si no esos mismos medios van perdiendo sus lectores. Y sabemos que ha habido medios -creo que el caso de Clarín del 2001- no cubrió los acontecimientos según una lógica periodística. Yo creo que la economía gobierna mucho, pero ya nos enseñaron los marxistas en el siglo xix que es una determinación lejana, y después hay determinaciones más próximas al mundo simbólico y al mundo de las noticias que son las que hacen todos los días”.

Sarlo:  “En los tres diarios argentinos que leo he encontrado buena información sobre lo que está pasando en España. Menciono diarios argentinos porque parece que estoy haciendo un acto de elitismo cosmopolita cuando menciono a la prensa europea”. (en referencia a un comentario de Forster).

(2) Sobre la comprensión en la TV.

Sarlo: “Está tan fragmentada esta información que es muy difícil entenderla”.

Sarlo:  “Este informe es un picadillo de lo peor”

Interrumpe Barragán: “Ese es un problema televisivo, la televisión es así”.

Responde Sarlo: “No siempre, uno ve la BBC y entiende perfectamente la noticia. El mejor periodismo de investigación del tercer mundo (la cuestión palestina, franja de Gaza) uno lo puede encontrar en la BBC. La Thatcher misma durante la guerra de malvinas se enojó con la BBC porque no cubría de manera patriótica la guerra de Malvinas. No siempre se puede decir que la televisión cubre mal. Pero se cubre mejor en la prensa escrita y en los portales de noticias”.

El aporte de Mariotto siempre es sofisticado: “Hay una matriz ideológica de la tilinguería que advierte que en Europa todo es mejor y que la BBC es mejor que cualquier otro diseño de comunicación de los estados. Yo no comparto que la BBC sea plural y abierta. La BBC mira al mundo desde el imperio y cuenta el mundo desde el imperio”.

Sandra Russo: “En estos informes picaditos no se cambia el sentido de lo que la gente está diciendo. Están hechos con buena leche. No se le cambia el sentido, como sí hace TN”.

Sarlo: “yo podría demostrar que eso es lo que se hace con los informes. Descontextualizar y repetir”.

Cuando Sarlo los corría con los estándares periodísticos, todos remitían a TN, a la prensa escrita, a otros, pero no se hacían cargo de los estándares propios. Galende dijo que “los informes son muy discutidos”, refiriéndose a los panelistas, pero me parece que eso fue más bien paraintentar salir del paso.

(3) Las elites nos engañan.

Sarlo: “Es un viejo tema popular que las elites que escriben nos engañan. No siempre eso se ajusta a los hechos. Que yo sepa los que están sentados alrededor de esta mesa es una elite, y ninguno de ustedes estaría dispuesto a suscribir que está engañando a la gente. Por lo tanto, lo que se repitió en el informe ‘los periodistas nos engañan, los periodistas nos engañan, son parte de una elite’ es una idea que ustedes que son periodistas, yo que escribo en los diarios, deberíamos examinar. Hay momentos en que las elites engañan y hay momentos en que las elites -Verbitsky es la elite periodística y ninguno de nosotros diría que Verbitksy se dedica a engañar. Habría entonces que matizar esta idea muy popular de que las elites nos engañan. Es una idea que ha servido para mucho, pero es una idea que tiene muchos límites”

Mariotto: “El sistema protege plumas, protege pensadores, los cobija, porque son funcionales a ese sistema”.

Mariotto: “Yo no sé si es que las editoriales de Magneto las que le dan letra a usted, o usted que le da letra a las editoriales de Magneto”.

Sarlo: “Mirá, a mí no me da letra nadie, no seas insolente”

Mariotto:  “Hay una coincidencia”.

(4) Sobre el poder de los medios.

Forster: “Hay un análisis de los medios de comunicación que pierde de vista su relación con el poder, la construcción de sentido comun, lo que ha significado la mutación de las grandes transformaciones comunicacionales en las últimas décadas del siglo pasado y de este siglo como referentes fundamentales de la transformación neoliberal del mundo. Es poco lo que podemos decir. (…). La visión de la prensa alemana, francesa, inglesa, española, la visión sobre américa latina es brutal, sesgada, absolutamente construída desde una lógica colonizadora, degradadora de América Latina. Yo no creo que se trata de observar en general y quien observa en general puede entender mejor. Me parece que hay un dispositivo, una construcción de sentido, una intencionalidad, hay un discurso muy fuerte y muy poderoso. Si uno ve la CNN o la BBC de Londres, aparentemente dechado de virtudes democráticas y miradas amplias…..”

Forster: “¿Beatriz, dónde está el poder, donde está en tu enunciado el poder real, la injusticia, la construcción de poder que acumula sentido, que produce opinión pública?”.

Barragan: “Yo leí su libro y usted cree que lo que nosotros consideramos que es Clarín es una construcción paranoica de una hegemonía mediática en la cual usted no cree”.

Sarlo: “No usé la palabra paranoica. Trato de no hacer sicología cuando hablo de sociedad y cultura. Lo que yo creo es los medios en términos políticos tienen una incidencia variable. A veces inciden políticamente, a veces no. La experiencia de los que escribimos opinión en los medios es que somos muy poco leídos por un ambiente que es una caldera en el cual repercute, pero solamente en momentos como las elecciones tienen una incidencia mayor. Pensar que La Nación, Clarín o Página incide permanentemente del mismo modo me resultan difíciles de creer, pues además los estudios de medios tampoco demuestran eso. Eso era una ideología de los años sesenta y setenta. Mariotto estará de acuerdo conmigo en que hace cuarenta años se dejó de pensar que los medios están influyendo de manera permanente y cotidianamente sobre la gente. Según lo que dicen los estudios, el 70 % de los argentinos no habla de política jamás”.

Forster: “Yo tendría cuidado en arrojar al basurero de la historia lo que se discutía en los 60 y en los 70. (….) La discusión hoy en día tiene otras características. Es el papel de la industria de la cultura, de la sociedad del espectáculo, de los medios de comunicación que tienen detrás suyo tramas económicas, simbólicas, construcción de hegemonia cultural, en la construcción de sentido comun, de opinión pública, de formas de concientización. Nadie está diciendo que se trata de una determinación absoluta, que si los medios de comunicación dicen que la gente se arroje en el vacío la gente se va a arrojar en el vacio. Está planteándose otra cosa, que hay un proceso sistemático de horadación, de construcción de sentido, que le da forma a una representación de la realidad. En este momento de capitalismo liberal como gran hegemonía mundial el papel de los medios de comunicación concentrados que representan intereses económicos muy profundos es clave en la construcción cultural de época”.

(5) Sobre los “monopolios”.

Mariotto: “Estamos acostumbrados a vivir en un diseño monopólico. Cuando se terminó la censura de un estado represivo y recuperamos la democracia y cada uno puede decir lo que quiere, lo que no recuperamos es la posibilidad de vivir en pluralidad porque con el monopolio alguien se quedó con la voz del resto y hay una censura por gerenciamiento. Entonces todos esos medios responden a un mismo interés. Lo que tiene que haber es titulares de medios de distinto orden”.

(6) Sobre 6,7,8.

Sandra Russo: “Este programa tiene una línea editorial explícita. A lo que se le llama periodismo militante no implica permiso para mentir, para manipular, es usar todos los atributos de rigor del periodismo pero desde una posición tomada que por lo menos yo tengo. Y no me da verguenza ni culpa, me da orgullo tener la identidad política que tengo. Porque además tengo el derecho porque además de periodista soy ciudadana. Este programa puso en circulación un discurso que no estaba en los medios electrónicos argentinos, audiovisuales, pero que si circulaba en las casas, en los bares, en las oficinas, entre la militancia, o entre los votantes, porque a Cristina la había votado el 45,9% de la población, un año y medio antes”.

Galende cerró con una frase de interpretación difícil: “Hemos trabajado muchísimo para llegar hasta acá, e inclusive para que Beatriz nos pueda visitar y podamos debatir”.

Sarlo tuvo que frenar los golpes bajos dos veces: una a Mariotto (“no seas insolente”) y la otra a Barone (“conmigo no Barone, conmigo no”).

Nota: La mayoría de las frases son textuales, muy pocas fueron tocadas para poder ser entendidas.

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