Los tres tenores

Siempre desde las clases empiezan a surgir ideas que voy probando y testeando hasta que toman una forma más o menos digna. Este es el caso de este artículo, publicado la semana pasada en El Cronista.  Acá el pdf del Los Tres Tenores.

tres tenores

LOS TRES TENORES

Hay tres voces fuertes en la sociedad argentina: Cristina Fernández, Jorge Lanata y Marcelo Tinelli. También es una voz fuerte el Papa Francisco, pero juega otro partido. No está en el campeonato local de voces.
¿Qué es una voz fuerte? Una voz que nos llega, aunque no estemos necesariamente escuchando. Una ola que retumba entre las mayorías sociales, y genera impacto. No necesariamente cambia la opinión de alguien, o genera acciones en las personas, pero la voz llega. Son personas que nos hacen mover el cuello para que nuestra cabeza mire hacia algún lado y no hacia otro.
En la década del setenta, había también tres voces fuertes: Tato Bores, Mirtha Legrand y Bernardo Neustadt. Eran tres potencias mediáticas en sí mismas. En mi estudio sobre los medios de aquellos años, a veces pensé en organizar un índice BLN, porque me servía para analizar la apertura del debate público. Los tres fueron censurados por poderes políticos muy distintos, como fueron la dictadura del general Lanusse, los sucesivos gobiernos peronistas y la dictadura procesista. En los momentos en que los tres estaban en los medios al mismo tiempo, era un especial instante de apertura.
¿Por qué hoy son aquellas tres las voces más escuchadas? No lo sé, pero intentá sumar un cuarto a la lista, y verás enseguida el desnivel. En las clases que doy, tanto a jóvenes como a adultos, sin que los induzca siempre aparecen estos tres nombres como las voces más fuertes. Nos guste o no, son ahora los tres grandes tenores de nuestra sociedad.
Marcelo Tinelli es un encantador de audiencias masivas con su carisma personal. Hay un circo a su alrededor, pero él es siempre el eje. Si él no está, el circo se opaca. Esa capacidad de imantar las audiencias, le da un potencial enorme de emitir mensajes. Pero es un potencial que casi no usa, está latente. Los políticos saben el poder de creación y destrucción que tiene esa voz. El último beneficiado por ese impulso fue Martín Insaurralde, pero tampoco en esos minutos gloriosos estuvo tan lejos del abismo mediático. La presencia en el programa de Tinelli son vientos tan huracanados que para cualquier político puede llegar a ser debut y despedida.
Jorge Lanata fue la voz que necesitó el grupo Clarín para defenderse en la pelea contra el gobierno. No tenía en su interior, a pesar de ser el supuesto ‘grupo hegemónico’, una voz de la potencia de Lanata. Clarín tuvo que buscar a un periodista que desde hace quince años había demostrado ser el de más audiencia de la televisión argentina, pero al que los grandes canales no llamaban porque no podían controlar. Fue posiblemente con la llegada de Lanata a Canal 13 cuando empezó realmente a cerrarse el ciclo kirchnerista. Había finalmente un líder de la oposición, y sobre todo una voz fuerte contra la voz de Cristina.
Cristina, por su parte, es la voz política por excelencia en el país. No hay otra de esa fuerza entre los políticos. Y la campaña electoral presidencial es precisamente el intento de construir las voces que compitan contra ella, y que la reemplacen. Por ahora, no hay en el escenario nadie que ocupe su lugar. Ni Macri, ni Scioli, ni Massa, ni Binner, ni ninguno del elenco disponible, juega por ahora en la misma categoría de voz que Cristina.
Y la Constitución no dice nada sobre la reelección de la voz. Cristina no puede ser reelecta como presidenta, pero puede ser perfectamente la voz política principal en un nuevo mandato realizado por otro.
Las instituciones son claves, pero en la gestión de una sociedad se entrelazan con las voces para mover a las personas. En un escenario de revolución digital permanente, la construcción de las voces principales es el primer mandamiento de la política.
Ya se sabe que las elecciones se ganan en las urnas, pero eso no alcanza para gobernar. Nuestra historia nos enseña que sin una voz fuerte, los gobiernos quedan a la deriva. Quien quiera reemplazar a Cristina tiene también que reemplazar su voz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s