El arte de las transiciones

En base al libro de Sergio Bitar y Abraham Lowenthal (Eds.), Transiciones democráticas: Enseñanzas de líderes políticos, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2016.

transiciones

Salir de la dictadura es liberar las palabras, y lo demás se libera después

 

Este libro es muy útil para repensar qué hacer frente a situaciones autoritarias. Los análisis son ricos y los testimonios de los protagonistas son indispensables. Para completar, las cronologías orientan, refrescan y ayudan a entender mejor cómo fue la secuencia de la salida.

Hubo transiciones de todo tipo: abruptas, lentísimas, controladas, descontroladas, desde adentro del régimen o desde afuera.  Y, en todas, hubo cierto arte de la ejecución por parte de los principales líderes.

Los principales aprendizajes que sugiere este libro en la relación entre periodismo y transición, serían los siguientes:

Espejo. Cuando en el interior del régimen empieza a haber una discusión sobre la transición, es probable que ese debate se perciba en los medios de comunicación. Si los medios son del régimen, el resto de la sociedad podrá leer entrelíneas lo que está ocurriendo; si los medios tienen cierta autonomía, estos podrán agrandar las fisuras entre las distintas facciones oficiales y empezar a desgajar sectores que transiten desde el régimen hacia la oposición. Aquí pueden ser claves en la estrategia de dividir a la dictadura y unir a la oposición (p. 584). Si el poder, como dice Felipe González, es la administración de expectativas, los periodistas pueden contribuir a construir un horizonte de transición, a pesar de que los pasos que se vayan dando sean pequeños (p. 517).  Como dicen los organizadores del libro, “una visión atractiva del futuro a largo plazo para el conjunto de la sociedad y promesas moderadas de beneficios más inmediatos contribuyeron a sostener transiciones complejas en períodos de mucha tensión, que implicaron peligros, costes y decepciones” (p. 590).

Indicador. El periodismo es un indicador del avance o retroceso de la transición. Entre los periodistas suele haber varios de los principales referentes de la vanguardia del cambio, que están en la frontera y por eso pueden sufrir las consecuencias. El asesinato del periodista Vladimir Herzog, en Brasil en 1974, fue, como a veces ocurre, un acelerador de la construcción del bloque opositor. Los zarpazos de los duros del régimen, han sido muchas veces aceleradores de la transición. El alto nivel de indignación que el hecho produjo, reunió a sectores importantes que hasta entonces no tenían suficiente confianza y acuerdo entre sí. El encuentro alrededor de lo fundamental –en gran medida los derechos humanos- es facilitado por estos hechos dramáticos, que terminan cerrando discusiones interminables que paralizan la confluencia necesaria de los opositores. El cardenal de San Pablo, los líderes de otras comunidades religiosas, los periodistas, líderes opositores, grupos sociales, e incluso algunos funcionarios oficiales, participaron de manifestaciones a partir de ese crimen. También para el caso chileno, Patricio Aylwin sugirió que el encuentro alrededor de los derechos humanos terminó con intrincadas deliberaciones tácticas o estratégicas que frenaban los acuerdos básicos entre los opositores.

Desarrollo. Cuando la dictadura sostiene la formalidad de las instituciones democráticas, la transición consiste en darle sustancia real a esas instituciones, en primer lugar al periodismo. Pero cuando las dictaduras construyeron una nueva institucionalidad, el periodismo es algo que tiene que diseñarse desde la base, a partir de la experiencia precaria y cuasi clandestina de la sociedad civil opositora. El primer caso es el de las dictaduras de seguridad nacional en América Latina; el segundo caso es el de las dictaduras comunistas europeas. Hoy la realidad cubana o china por ejemplo, nos sugiere que el futuro del sistema de medios de esos países va a estar en aquellos pequeños medios de comunicación que, construyéndose desde la sociedad opositora, están logrando conectar con los valores de la ciudadanía más democrática. También por supuesto la reforma de los medios estatales acompañará seguramente la reforma del resto del estado autoritario. Hay pocos reflejos más claros de la naturaleza autoritaria o democrática de un régimen como el análisis del contenido de los noticieros de la televisión estatal.

Actores políticos. En la medida en que los medios ganan autonomía en esos escenarios de transición, sus acciones producen a cada paso hechos políticos: visibilizar o invisibilizar hechos, ideas, personas, etcétera; contribuir a la regulación de las reputaciones de los distintos actores del teatro público; contribuir a conectar entre sí a grupos o a personas; contribuir a aislar. El siempre lúcido Fernando Henrique Cardoso recordó el caso del diario económico Gazeta Mercantil, el que en 1977 organizó un foro de líderes empresariales, que realizó expresiones críticas a la política económica oficial: “fue una cosa curiosa, como que la prensa había inventado un liderazgo que, en realidad, estaba disperso” (p. 39), dijo Cardoso.

Ataque. A veces se produce una intifada periodística. Algunos medios y periodistas pueden en forma clandestina o en la superficie atacar de distintas formas el poder autoritario. Cuando Argentina era una democracia, y en Chile estaba todavía la dictadura de Pinochet, el entonces primer ministro Italiano Bettino Craxi, quiso financiar una radio para transmitir desde las provincias argentinas limítrofes hacia el interior de Chile, iniciativa que el presidente argentino de entonces Raúl Alfonsín no aprobó, según el recuerdo del ex presidente chileno Ricardo Lagos (p. 120).

Escuela. Un periodismo que entiende que la suya es una profesión democrática, se convierte en un factor muy positivo para la transición, y termina siendo escuela de democracia para los adultos. En Brasil, los dos poderosos diarios de San Pablo, la Folha y O Estado, fueron luces importantes para la apertura. En la lenta transición brasileña, ambos medios no pararon de presionar por el cambio, a diferencia de la televisión Globo, que tenía una actitud sin autonomía frente a la dictadura militar. En la última etapa de la transición, todavía Globo era muy lenta en realizar su propio tránsito, y en las manifestaciones públicas sus camiones eran agredidos. “La Globo tardó mucho en darle a la campaña una cobertura proporcional a su relevancia y tamaño”, recordó Cardoso (p. 40).

Democracia. Resulta un valor fuerte para la transición la cultura democrática de quienes están en los medios. Los periodistas demócratas tienen que llegar antes que la democracia, de la misma manera que el Rey Juan Carlos era constitucional antes de la llegada de la constitución. Cuenta Felipe González que, “cuando el rey recibe el poder, toma la decisión de no ejercerlo en forma absoluta, sino que lo delega en Adolfo Suárez como si la Constitución estuviera vigente…En ese momento el rey ejerce como monarca constitucional, sin que haya una Constitución todavía….Adolfo Suárez también inició su mandato como si se tratase de un presidente constitucional desde el punto de vista del ejercicio de la responsabilidad” (p. 491). Eso es lo que permite construir instituciones que se consoliden pues sus líderes tienen una cultura consecuente con esas instituciones. A esto se puede referir quien fue presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, quién considera clave para la transición que haya “medios de comunicación educados, que no se limiten a buscar historias sensacionalistas y mantengan el interés de la población en el proceso de cambio“ (p. 469).

Verdad. La materia básica sobre la que trabaja el periodismo es la información, y esa es también una de las claves de las transiciones. Fue muy interesante el caso indonesio. El nuevo líder, que llega tras la salida del dictador, recibe en su mesa de trabajo en su primer día una enorme cantidad de informes de inteligencia, que no coincidían entre sí.  Una telaraña de teorías e informaciones incompletas que forman lo que los militares llaman “la niebla de la guerra”. “Leía aquellos informes minuciosos y no coincidían. ¿Cómo averiguar cuál decía la verdad?”, dijo B. J. Habibie, sucesor en 1998 del dictador Sukarno. Frente a ese contexto, “la única manera de equilibrar todos esos datos tan confusos era recurrir a la ayuda de los propios ciudadanos. Por eso, a las 24 horas de convertirme en presidente, decidí instaurar la libertad de prensa. (…). Instaurar la libertad de expresión me permitió obtener información fidedigna sobre la opinión que la población tenía de mi gestión”.

El primer ministro español Felipe González agrega que “por primera vez en la historia del ser humano y del poder político, eso que siempre hemos pensado acerca de que ‘la información es poder’ ha cambiado. La información hoy es un bien como el aire, está a disposición de todos. Todo lo que ocurre, incluso lo más secreto, se sabe. ….El poder es la coordinación de la información relevante para el propósito que tienes como gobernante” (p. 518).

Confianza. Dado que el proceso de transición consiste en la construcción de confianza entre amplios sectores, la tecnología de las comunicaciones es un factor importante. Los teléfonos móviles en Indonesia en 1998, y las redes sociales Facebook y Twitter en este siglo, son un recurso que acelera la construcción de confianza entre grupos sociales, y eso contribuye a una más rápida movilización contra la dictadura. En los años previos a estas tecnologías, la confianza se lograba mediante publicaciones escritas, y reuniones cara a cara, que se hacían con mucha dificultad y lentitud en el interior de las dictaduras. Ahora, la construcción de la confianza interpersonal para hacer manifestaciones en la calle es más fácil y rápida.

Además, como señala el ex presidente de México, el priista Ernesto Zedillo, la velocidad con que la gente recibe la información va influyendo también en el curso de los acontecimientos (p. 285). Como la transición consiste en un cambio de escenarios, hay una gran ansiedad informativa por parte de todos los actores de entender cuál va a ser finalmente el nuevo escenario. Los flujos caóticos de información que se producen en el actual ecosistema mediático aportan en forma permanente indicios sobre ese cambio estructural.

Conexión. Los periodistas son también parte de la clase dirigente que gobierna un país, y ellos pueden también acompañar el cambio de actitud del establishment, como ocurrió en Sudáfrica con el fin del apartheid. También ellos son conectores intraelite y llevan y traen mensajes que pueden contribuir a construir “consensos suficientes” para darle una fuerza al cambio hasta que este se convierte en una bola de nieve. Un periodista da noticias también a los líderes, para obtener noticias de ellos en un intercambio donde ambos se beneficien. El presidente sudafricano Thabo Mbeki recuerda casos en los que un periodista le dio noticias que fueron importantes en la transición. La transición expande la elite del poder, lo que hace que se convierta en un recurso útil la conexión que hacen los periodistas que recorren todos esos espacios.

Líderes. Del periodismo pueden surgir también los referentes principales del proceso de cambio. En Polonia, el último primer ministro de la dictadura comunista fue el editor jefe de Polityka; el primer ministro de la transición fue el editor católico Tadeusz Mazowiecki; y el presidente polaco que completó la consolidación democrática fue el también editor Aleksander Kasniewski. En un país donde la política y los medios tuvieron un alto nivel de interrelación, los periodistas han sido muchas veces potenciales candidatos.

Acceso. Un proceso de transición también se puede analizar como una agenda mediática donde cada vez hay más actores políticos y sociales en su interior. En la transición mexicana, la presión sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), llevó a la regulación de los espacios audiovisuales para que cada vez más incluyan la voz de los opositores, al menos en los procesos electorales.

La lectura de este libro comprueba que la transición es un camino largo, que puede tener tramos veloces, pantanos y retrocesos. Por eso, lo importante es el proceso de acumulación de fuerzas ciudadanas que comiencen a considerar inexorable el desenlace. Es evidente que la construcción de la democracia comienza bajo el techo de la dictadura, y el periodismo es una de los andamios más relevantes.

Prof. Fernando J. Ruiz. Profesor de Periodismo y Democracia, de la Universidad Austral (Argentina)

Este comentario fue publicado en la publicación Diálogo Latino-Cubano.

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Documental del The New York Times sobre periodista mexicano

Un gran op doc , como dicen ellos, con excelentes imágenes y el testimonio del periodista y líder comunitario asesinado, mientras estaba en el aire. Como siempre, el Times es pionero en inventar nuevas formas de contar historias desde su web. Ya desde hace muchos años viene haciendo televisión. Se llama Unsilenced

 

Nuevo trabajo práctico. Entrega 29 de septiembre.

Este segundo trabajo consiste en analizar la publicidad institucional de un medio mundial de referencia para identificar el mensaje que envía sobre la relación entre periodismo y democracia.  En un texto de por lo menos dos carillas, deberán describir el rol que el medio periodístico proyecta tener en la vida pública, de acuerdo a su mensaje publicitario. Para ello, tienen que buscar  las ultimas piezas publicitarias donde el medio designado a cada uno se está presentando en sociedad. Les dejo al final, la campaña de Clarín por los setenta años, que analizamos en la última clase.

A continuación, asigno el tema a cada uno de ustedes:

Martin: Al Jazeera

Inés: BBC News

Nale: Le Monde

Lucas: The Guardian

Teo: The Sun

Roque: Frankfurter Zeitung

Candelaria: The Times (UK)

Felipe: The Independent (UK)

María L.: The Times of India

Josefina: Daily Mail (UK)

Lucía: Fox News

Azul: Buzzfeed

Camila R. : El Tiempo de Bogotá

Ester Roig: El Pais de Madrid

Adela: La Vanguardia (Barcelona)

Adrian: eldiario.es

Esperanza: The New York Times

José: El Universo, de Ecuador.

Milenka: Revista Veja (Brasil)

Emily: Channel Four

Marcos: Vice.com

Celina: Huffington Post

Tomás: Perfil (Argentina)

Clases en el Senado de la Nación

El martes 1 de septiembre, tenemos clase en el Senado de la Nación. Allí la senadora Norma Morandini conversará con nosotros sobre la relación entre periodismo y democracia.

Nos tenemos que encontrar a las 15.40 horas en la calle Hipólito Yrigoyen 1710. Entramos al Senado a las 15.50 horas. Tienen que traer documento de identidad.

Necesito que los que van a ir, me confirmen su presencia vía email.

La senadora Morandini es una de las principales dirigentes políticas del país, y además tiene una prestigiosa carrera profesional como periodista. Les animo a que profundicen antes del martes, su conocimiento sobre su obra periodística, política y legislativa. Acá les doy el link a su web personal: http://www.normamorandini.com.ar/?page_id=260

 

Primera lectura: Ryszard Kapuscinski

Los textos recomendados son los mejores libros del autor, quien es uno de los mejores periodistas del último medio siglo en el mundo.

La consigna de esta lectura es analizar las características principales del método de trabajo de este periodista. Nos referimos a observación, trabajo de fuentes informativas personales y documentales, y forma de escritura.

En la redacción de este trabajo, deberán explicar cada una de las características del método periodístico que ustedes describan, y tienen que utilizar ejemplos del texto leído.

Ultima fecha de entrega vía email: 12 de la noche del 27 de agosto.

 

Número Cero, de Umberto Eco

Eco

Benito Mussolini escondido en la Argentina es la historia que inventa Umberto Eco para hablar de periodismo. La trama consiste en que un empresario poderoso arma un proyecto de diario para tener más influencia, y entrar así a círculos de poder a los que todavía no accede. Su intención no sería sacar finalmente el diario, sino solamente que se instale la noticia que lo va a hacer, y que se sepan cuáles serían sus características. Para eso solo necesita sacar “números cero” y luego hacerlos circular entre las personas a las que quiere impactar. Y le elige un nombre que es bastante usual, Domani. El dueño “quiere entrar a los altos circulos de las finanzas, de los bancos e incluso de los grandes periódicos. El instrumento es la promesa de un diario nuevo dispuesto a decir la verdad sobre todo. Doce números cero…..que el (dueño) examinará y luego hará que las vea quien sabe él. Una vez que (el dueño) demuestre que puede poner en apuros a los altos círculos financieros y políticos, es probable que los elegidos le rueguen que desista de semejante idea: el renuncia a Domani y obtiene el pase para las altas esferas” (p.27).

Eco aprovecha para retratar características del periodismo amarillo. La novela no me pareció buena, pero lejos estoy de ser un buen crítico literario. Desde el punto de vista del análisis del periodismo, su descripción es poco valiosa. Estas serian algunas de las citas recordables:

Sobre la objetividad anglosajona. “Si hablan, qué se yo, de un incendio o de un accidente de coche no pueden decir, evidentemente, qué piensan ellos. Y entonces introducen en la noticia, entre comillas, las declaraciones de un testigo, un hombre de la calle, un representante de la opinión pública. Una vez colocadas las comillas, esas afirmacionese se convierten en hechos, es decir, es un hecho que fulano ha expresado esa opinión. Con todo, se podría suponer que el periodista ha dado voz solo a quien piensa como él. Por lo tanto, las declaraciones serán dos, en contraste entre ellas, para demostrar que está claro que existen opiniones distintas sobre un mismo tema: el diario da cuenta de este hecho incontestable. La astucia está en entrecomillar pimrero una opinión trivial, luego otra opinión, más razonada, que se parece mucho a la opinión del periodista. De este modo el lector tiene la impresión de que se le informa sobre dos hechos pero se ve inducido a aceptar una sola opinión como la más convincente” (p. 57).

Sobre la agenda. “No son las noticias las que hacen el diario sino el diario el que hace las noticias. Y saber juntar cuatro noticias distintas significa proponerle al lector una quinta noticia” (p.59).

Más sobre la agenda. “El caso es que los diarios no están hechos para difundir sino para encubrir noticias. Sucede el hecho X, no puedes obviarlo, pero, como pone en apuros a demasiada gente, en ese mismo número escribes unos titulares que le ponen a uno los pelos de punta: madre deguella a sus cuatro hijos, quizás nuestros ahorros acaben en cenizas, se descubre una carta de insultos de Garibaldi a Nino Bixio [líderes de la unificación italiana a fines del siglo XIX] y, listo, tu noticia se ahoga en el gran mar de la información” (p.170).

 

Estrategia de ciberdefensa militar de Estados Unidos

 

El Secretario de Defensa de ese país acaba de presentar un documento de estrategia de ciberdefensa en los próximos cinco años. No encuentro menciones directas al periodismo o a medios en el texto, ni hay una sola mención a Edward Sonwden, pero hay algunos comentarios interesantes:

Ya en la introducción, asegura que fue Corea del Norte quién hackeó a la empresa Sony por la película The Interview, aunque no da ningún elemento de prueba: “in November, 2014, likely in retaliation for the planned release of a satirical film, North Korea conducted a cyberattack against Sony Pictures Entertainment, rendering thousands of Sony computers inoperable and breaching Sony’s confidential business information. In addition to the destructive nature of the attacks, North Korea stole digital copies of a number of unreleased movies, as well as thousands of documents containing sensitive data regarding celebrities, Sony employees, and Sony’s business operations. North Korea accompanied their cyberattacks with
coercion, intimidation, and the threat of terrorism. The North Korean attack on Sony was one of the most destructive cyberattacks on a U.S. entity to date. The attack further spurred an already ongoing national discussion about the
nature of the cyber threat and the need for improved cybersecurity”.

* El principal peligro: “From 2013-2015, the Director of National Intelligence named the cyber threat as the number one strategic threat to the United States, placing it ahead of terrorism for the first time since the attacks of September 11, 2001”.

* Los estados enemigos: “Russia and China have developed advanced cyber capabilities and strategies. Russian actors are stealthy in their cyber tradecraft and their intentions are sometimes difficult to discern. China steals
intellectual property (IP) from global businesses to benefit Chinese companies and undercut U.S. competitiveness. While Iran and North Korea have less developed cyber capabilities, they have displayed an overt level of hostile intent towards the United States and U.S. interests in cyberspace”.

* Disuasión es comunicación: “Deterrence is partially a function of perception. It works by convincing a potential adversary that it will suffer unacceptable costs if it conducts an attack on the United States, and by
decreasing the likelihood that a potential adversary’s attack will succeed. The United States must be able to declare or display effective response capabilities to deter an adversary from initiating an attack; develop effective defensive capabilities to deny a potential attack from succeeding; and strengthen the overall resilience of U.S. systems to withstand a potential attack if it penetrates the United States’ defenses. In addition, the United States requires strong intelligence, forensics, and indications and warning capabilities to reduce anonymity in cyberspace and increase confidence in attribution”.

* Identificar y acusar: “the United States used verifiable and attributable data to engage China about the risks posed by its economic espionage. The attribution of this data allowed the United States to express concerns regarding the impact of Chinese intellectual property theft on U.S. economic competitiveness, and the potential risks posed to strategic stability by Chinese activity. Because they broke the law and to deter China from conducting future cyber espionage, the Justice Department indicted five members of the People’s Liberation Army for stealing U.S. intellectual property to directly benefit Chinese companies. The Defense Department will support the Justice Department and other agencies in exploring new tools and capabilities to help deter such activity in cyberspace”.

Es interesante que haya un “Cyber Working Group” formado en conjunto con los chinos: “The goal of this work is to reduce the risks of misperception and miscalculation that could contribute to escalation and instability”. Apenas puedan, quieren hacer lo mismo con los rusos.